Web SEO Consult

Cómo trabajo, paso a paso

Esta página está en lugar del carrusel de casos de éxito. Es el proceso completo, fase por fase, con el motivo de cada paso: es lo que de verdad te dice si sé lo que hago.

Por qué te cuento esto y no otra cosa

Cuando alguien busca un consultor SEO, casi todo lo que encuentra dice lo mismo con distintas palabras. La diferencia entre quien sabe y quien no se nota en el orden: qué mira primero, qué pregunta antes de tocar nada y qué se niega a hacer. Eso es lo que hay aquí debajo.

El proceso no es rígido. Si tu web tiene un problema de rastreo que te está costando visitas hoy, no espero a la cuarta fase para arreglarlo. Pero el orden general se mantiene, porque cada fase vive de lo que sale de la anterior.

Las siete fases

Una llamada, antes de hablar de dinero

Media hora larga, por teléfono o por vídeo. Te pregunto qué vendes, quién te compra, de dónde te llegan los clientes ahora, a quién tienes delante en tu mercado y qué pasó la última vez que alguien tocó tu SEO. También qué esperas ver y en cuánto tiempo, que es donde chocan casi siempre las expectativas. Si al colgar creo que lo que necesitas no es SEO sino arreglar otra cosa antes, te lo digo en esa llamada y no te mando presupuesto.

Accesos

Search Console, Analytics si lo tienes, el panel del CMS y, si aparece algo raro, el hosting. Sin Search Console trabajo a ciegas: es la única fuente que dice qué ve Google de tu sitio, y no lo que tú o yo supongamos que ve. Si no está configurado, lo configuro yo, y el histórico empieza a contar ese día: un motivo más para no dejarlo para el mes que viene. Pido permisos de lectura donde basta con leer.

Rastreo y revisión técnica

Paso un rastreador por el sitio entero, igual que hace Google, y comparo lo que encuentra con lo que Search Console tiene indexado. De ahí salen las cosas aburridas que más pesan: cadenas de redirecciones, páginas que compiten entre ellas, plantillas que repiten el mismo título cien veces, imágenes de tres megas, páginas que solo existen si el navegador ejecuta JavaScript. Al terminar esta fase sé qué puede leer Google de tu web y qué no, que es la pregunta que hay debajo de todas las demás.

Qué busca la gente, y a qué página le toca

Saco las consultas por las que ya apareces, las cruzo con lo que teclea quien te compra y con lo que cubren los que hoy te ganan, y las agrupo por intención. Después asigno cada grupo a una página concreta: una intención, una URL. Ese mapa es lo que evita acabar con cuatro páginas peleándose por lo mismo, que es el desperdicio más caro del SEO de contenidos. Te lo enseño antes de escribir nada.

El trabajo

Se ejecuta en el orden que sale de lo anterior: primero lo que desbloquea el rastreo, después lo que mejora páginas que ya reciben visitas, y al final lo nuevo. Cada mes empieza acordando una lista corta de prioridades. Lo que puedo hacer yo lo hago; lo que toca el código o la plantilla lo dejo especificado para quien lleve el desarrollo, con detalle suficiente para que no tenga que adivinar ni volver a preguntarme.

Medir, y decir también lo que no se mueve

Un informe mensual corto: qué se hizo, qué se movió en impresiones, clics y consultas, y qué sigue igual. Prefiero un folio que te leas a cuarenta que acaben en una carpeta. Si un mes no hay nada que celebrar, el informe lo dice; uno que siempre trae buenas noticias no está midiendo, está vendiendo. Las posiciones se miran como tendencia, nunca como la captura de un día suelto.

Mes a mes

A partir del tercer mes hay historial suficiente para leer una tendencia, y es cuando revisamos en serio si el plan va por donde debía. Es también el punto natural para decidir si seguimos, si cambiamos el foco o si lo dejamos aquí. Facturo mes a mes precisamente para que esa conversación pueda tener las tres respuestas. Lo que cuesta cada fase está en Precios.

Y ya que estamos: si esta web cargara lenta, estuviera mal estructurada o se cayera al desactivar JavaScript, no tendrías ningún motivo para fiarte de mí con la tuya. Es lo más parecido a un portfolio que puedo enseñarte.

Lo que necesito de ti

Poco, pero sin esto el calendario se dobla.

Los accesos al principio, no tres semanas después. Buena parte del retraso en este trabajo es esperar una contraseña.
Una persona que decida. Si cambiar un título tiene que pasar por tres departamentos, el plan se para solo.
Respuestas en unos días. No necesito que estés disponible; necesito que nada se quede parado esperándote.
Una vía para publicar cambios: tú, tu desarrollador, o yo con permisos.
La verdad sobre lo que ya se hizo. Si se compraron enlaces, si hubo una migración o si la web tuvo una caída rara, saberlo me ahorra semanas buscando una causa que tú ya conoces.

Lo que no vas a ver en este proceso

Un panel lleno de métricas bonitas que no se traducen en nada.
Informes automáticos que salen de una herramienta y se envían sin leerlos.
Enlaces comprados, redes de blogs ni intercambios masivos.
Una fecha para una posición concreta. Me comprometo con el método, con las horas y con el criterio; con el algoritmo de otro, no.
Un contrato que te ate mientras decides si esto funciona.

¿Seguimos?

Si el proceso te encaja, el siguiente paso es esa llamada de media hora: +34 687 367 397, o por WhatsApp si lo prefieres por escrito. Y si lo que quieres ver antes son los números, están en Precios.