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SEO para ecommerce

Una tienda online no es una web con más páginas: es una máquina de generar URLs. Categorías, filtros, variantes, productos que se agotan y vuelven. Esto es poner todo eso en orden para que Google gaste su tiempo en las páginas que te venden.

Qué incluye

Mapa de demanda por categoría y subcategoría: qué buscan de verdad tus compradores y si existe una página tuya que responda a cada cosa.
Auditoría de la navegación facetada: qué combinaciones de filtro merecen URL indexable, cuáles deben existir sin indexarse y cuáles no deberían generar URL.
Reglas de canónicas, paginación y parámetros de orden, escritas como documento que tu desarrollador pueda aplicar en la plantilla.
Revisión de las fichas de producto: descripciones copiadas del fabricante, variantes compitiendo entre sí y productos duplicados por color o talla.
Política para descatalogados y agotados: cuándo redirigir, cuándo devolver un 410 y cuándo dejar la página viva con stock cero.
Datos estructurados Product y Offer con precio y disponibilidad, y valoraciones solo donde haya reseñas reales.
Rastreo del catálogo completo con detección de páginas huérfanas, cadenas de redirección heredadas de migraciones antiguas y categorías sin ningún enlace interno.
Estadísticas de rastreo revisadas para ver cuánto de tu presupuesto de rastreo se está yendo en URLs de filtros.

Cómo lo abordo

Las categorías venden, las fichas confirman

La búsqueda que trae compradores casi nunca es el nombre exacto de un producto: es "botas de agua de niño", "sillas de oficina baratas". Eso lo captura una categoría, no una ficha. Así que lo primero es ver si tu árbol de categorías se parece a cómo compra la gente o a cómo lo organizó tu proveedor en su Excel.

Decidir qué filtros existen para Google

Cada filtro combinable multiplica URLs. Tres filtros con cinco valores cada uno son ciento veinticinco páginas que alguien tiene que rastrear. Elijo las pocas combinaciones con demanda real, marca más categoría o talla más categoría si se busca así, y las convierto en páginas de verdad. El resto se bloquea o se canonicaliza.

Fichas que no sean la del fabricante

No hace falta reescribir cinco mil productos. Hace falta reescribir los doscientos que concentran tus ventas y tus búsquedas, y decidir para el resto si la variante roja y la azul son una URL o dos.

Un plan para cuando cambia el catálogo

Las tiendas rompen su propio SEO por temporadas: se descataloga, se borra, aparecen cuatrocientos 404 y las categorías de verano desaparecen en octubre. Dejo escrito qué hacer en cada caso, para que el problema no se repita el año que viene.

Lo que no incluye

No gestiono tu feed de Google Shopping ni campañas de Performance Max.
No hago optimización de conversión: no toco fichas, precios ni el proceso de compra para que se venda más por visita.
No migro tu tienda de plataforma. Si vas a migrar, planifico las redirecciones y reviso el resultado después.
No invento reseñas ni pongo datos estructurados de valoración sobre reseñas que no existen. Eso es una penalización esperando a ocurrir.
Un catálogo de más de 1.000 URLs cambia la escala del trabajo y se presupuesta aparte.

Precio orientativo

El punto de partida habitual es una Auditoría SEO, desde 950 € en pago único y sin IGIC. Los catálogos grandes, por encima de 1.000 URLs, se presupuestan aparte, porque rastrearlos y analizarlos es otra cosa. El trabajo mensual sobre categorías y fichas va en retainer desde 650 €/mes sin permanencia. Las cifras, en Precios.

Servicios relacionados

Casi nunca va uno solo. Estos son los que más se piden con este:

¿Lo vemos?

Cuéntame qué vendes y dónde quieres que te encuentren. En quince minutos de llamada suelo saber si esto te sirve o si te estaría vendiendo algo que no necesitas. Llama al +34 687 367 397 o mándame un WhatsApp, lo que te resulte menos pesado.